26 enero, 2018

Artroscopia y lesiones de cartílago, una estrecha relación

En ocasiones, cuando los especialistas nos hablan de tipos de cirugía, nos surge la duda de cómo será y si será muy invasiva. Por ello, hoy queremos hablaros de una técnica muy poco invasiva y muy frecuente en tratamientos de cartílago: la artroscopia.

¿Qué es una artroscopia?

La artroscopia está considerada como un tipo de endoscopia que se utiliza para visualizar una articulación por dentro, por ejemplo, una rodilla. Para ello, se introduce una cámara dentro de un tubo llamado endoscopio. Cuando se trata de una articulación, al no haber orificio o hueco natural que permita un acceso cercano, se realizan varias incisiones quirúrgicas para poder introducir la cámara o lente que permitirá ver la articulación.

Para realizarla, normalmente, se aplica anestesia local, no obstante, el especialista también podrá decidir utilizar anestesia regional (por ejemplo, la raquídea en el caso de la rodilla) o bien anestesia general.

Es, por tanto, una técnica de mínima invasión y permite realizar operaciones complejas con el mínimo daño a los tejidos, favoreciendo la recuperación del paciente, ya que también reduce las infecciones postoperatorias. Y, de hecho, es una de las técnicas quirúrgicas más demandadas en España (más de 2 millones anuales) por los beneficios que reporta.

¿Qué tipos de artroscopias existen?

Hay dos tipos de artroscopia: la diagnóstica y la terapéutica. En la diagnóstica, el especialista realizará esta técnica para ver, en profundidad, el daño causado en la articulación y así poder decidir la técnica más adecuada para dicha lesión.

En la terapéutica, el cirujano realizará técnicas reparadoras sobre la lesión a fin de que la articulación recupere su completa movilidad.

¿Se puede realizar una extracción de condrocitos durante una artroscopia?¿Es aplicable en lesiones de cartílago?

Sí, durante una artroscopia diagnóstica, por ejemplo, se pueden extraer condrocitos bien sea para realizar un preICC y congelar, durante un tiempo indeterminado, las células, o bien para realizar un ICC planificado, en el caso de que se haya detectado, una lesión de cartílago que pudiera resolverse mediante ICC.

De hecho, cuando determinadas personas (deportistas profesionales, jóvenes o personas con riesgo de desarrollar lesiones de cartílago) son sometidas a una artroscopia por cualquier motivo, se les recomienda extraer y congelar una muestra de cartílago (preICC) por si la necesitasen en el futuro.

Así mismo, cuando un paciente se realiza una artroscopia y el especialista descubre una lesión de cartílago (en sus primeras fases pueden pasar desapercibidas), se recomienda tomar una muestra del mismo en ese momento porque, es probable, que en pocos años ese paciente necesite realizarse un ICC.

Por otra parte, como hemos comentado, el abordaje por artroscopia es uno de las más comunes para tratar lesiones de cartílago y mediante éste se puede, incluso, realizar un Implante de Condrocitos, con el fin de recuperar un cartílago dañado por una lesión condral u osteocondral.

¿Qué es la artroscopia sin cables o WAD?

Hasta hace unos años, la artroscopia, pese a ser, como hemos dicho, una técnica poco invasiva, necesitaba un gran aparataje para su realización, dificultando el movimiento en el quirófano.

El Dr. Guillén, que es considerado el introductor de la artroscopia en España, desarrolló, un aparato de artroscopia inalámbrico. Este nuevo aparato, formado por tres piezas, presenta ventajas sobre los aparatos convencionales de artroscopia:

  • Es portátil: gracias a sus pequeños y ligeros elementos, hace que todo el instrumental necesario para una artroscopia pueda llevarse, junto a un ordenador portátil, en un maletín que no llegará a los 2kg de peso.artroscopia sin cables
  • Es seguro: tiene un diseño totalmente estanco que hace que su limpieza sea fácil y segura, así como que se pueda realizar una esterilización por inmersión. Además, la ausencia de cables disminuye el número de elementos que intervienen en un campo quirúrgico estéril, reduciendo el riesgo de acumulación de gérmenes.
  • Sin cables: facilita la maniobrabilidad al cirujano y, como hemos comentado, disminuye el número de elementos que cruzan el campo quirúrgico.
  • Ligero: se puede transportar en un maletín junto con otros componentes personales del cirujano. Con todas las piezas ensambladas el WAD© pesa menos de 400gr.
  • Accesible: gracias a la disminución de elementos también se reducen costes tanto en el equipo como de la artroscopia en sí. Además, abre la posibilidad de que este tipo de cirugía pueda realizarse fuera de los quirófanos en un futuro.

En conclusión, siempre que se realice una artroscopia habría que valorar la posibilidad de que el paciente se beneficie de extraer y cultivar una muestra de cartílago, evitándole así una intervención posterior. Además, siempre que sea posible, debemos elegir usar la vía artroscópica para tratar las lesiones de cartílago. Todo esto, pone de relieve que la artroscopia es una de las técnicas más seguras y más eficaces a la hora de diagnosticar lesiones en nuestras articulaciones, así como de repararlas.

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