31 octubre, 2017

Dolor de articulaciones y cambio de tiempo: ¿Realidad o mito?

A menudo, con los cambios de estaciones, no son pocas las personas que aluden a un mayor dolor en sus articulaciones con el cambio de tiempo, sobre todo si el tiempo cambia de seco a húmedo o de caluroso a frío.

¿Qué hay de cierto en estas predicciones personales del tiempo? ¿Realmente puede la temperatura y las condiciones ambientales afectar a nuestras articulaciones hasta el punto de generar dolor? ¿Ocurre con todas las dolencias o sólo con algunas?

A continuación, explicamos algunas de las causas que pueden generar este malestar articular y si está relacionado con la lesión de cartílago.

Dolor de articulaciones y cambio de tiempo: una extraña relación.

Pese a extraño que pueda parecer, la ciencia ha avalado esta relación en diversos estudios, por ejemplo, el realizado por dos investigadores del Centro Médico Tufts-New England en EEUU (2004) en el que se relacionaba el cambio de tiempo con el dolor articular referido en 205 pacientes con artrosis de rodilla. El estudio inicial buscaba confirmar la efectividad de la glucosamina, algo que no pudo corroborarse en el mismo, sin embargo, al cruzar los datos de los pacientes con los registros meteorológicos (entre los cuales se recogían las presiones barométricas, las temperaturas, las lluvias, etc.) se observó que los pacientes referían más o menos dolor dependiendo de estos.

La combinación de ambos datos reveló que hay una fuerte relación entre las molestias articulares y los cambios en la climatología asociadas al descenso de las temperaturas, así como el cambio de presión atmosférica.

La explicación, simple anatomía.

Si nos centramos en la anatomía de una articulación, por ejemplo, la rodilla, podremos observar lo que se denomina “cápsula articular”. Esta “cápsula” tiene una función delimitadora y aporta funcionalidad a la articulación sosteniéndola y facilitando el movimiento. Para ello, se ayuda de un líquido denominado “sinovial” que se alberga en su interior.

Cuando el tiempo es estable, se produce lo que los meteorólogos llaman “presión atmosférica alta”, no hay diferencia de presión entre la cápsula articular y la exterior, por lo que no se produce ningún cambio en ella. Sin embargo, cuando hay mal tiempo (llueve), se produce una “bajada de presión atmosférica”, por lo que la presión en cápsula articular es mayor que en el exterior y el líquido sinovial “empuja” contra la cápsula articular. Es por esto que se produce el dolor.

Además, hay un componente psicológico en la percepción del dolor articular al cambio de estación, ya que, con el ambiente húmedo o mal tiempo, el umbral del dolor baja y el estado de ánimo cambia, ya que no recibimos la energía que nos aporta el mecanismo de la melanina activado por los rayos solares.

¿Qué se puede hacer para evitar esta sensación?

No se puede hacer nada para no percibir el dolor que produce el cambio de estaciones, pero sí puede tratarse la dolencia de la articulación (si la hubiera).

Si se trata de una lesión condral, osteocondritis disecante o cualquier lesión de cartílago localizada, puede que el paciente sea candidato al tratamiento de Implante de Cartílago. Sin embargo, si se trata de artrosis, quizá haya que recurrir a otros tratamientos como las prótesis articulares. No obstante, siempre será el especialista el que paute el tratamiento para cada dolencia.

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