29 enero, 2016

La Osteocondritis Disecante y el Deporte

Esta semana daremos protagonismo a la famosa lesión articular que afecta a numerosos jóvenes, muchos de ellos deportistas profesionales o aficionados. La osteocondritis disecante suele producirse en las etapas de crecimiento de niños y adolescentes, impidiéndoles disfrutar plenamente de actividades deportivas. La articulación más afectada por esta lesión es la rodilla, abarcando un 75% de todos los casos.

¿Qué significa realmente Osteocondritis Disecante?

Etimológicamente significa Osteo- (Hueso) –condr (Cartílago) –itis (Inflamación)  disecante (Separar en pedazos): Es una inflamación del hueso y cartílago que hace que ambos se separen.

Es un trastorno poco habitual en el que se altera la vascularización del hueso subyacente al cartílago de la articulación, lo que hace que éste se debilite (condromalacia) y fracture formando grietas. Si el hueso dañado no se regenera, el fragmento debilitado de hueso y  cartílago acaba por desprenderse, provocando que se desplacen  fragmentos por las articulaciones y que la zona de la lesión quede expuesta al roce, produciendo daños, dolor y una posible evolución a artrosis en la articulación.

La mayor parte de las osteocondritis disecantes son leves y no acaban en artrosis, pero en los casos graves, el adecuado tratamosteocondritis disecante y deporteiento de las mismas puede evitar esa temida evolución.

Encontramos con mayor frecuencia lesiones de osteocondritis disecante en la  rodilla, aunque también ocurre en tobillos y codos.

Podemos dividir la gravedad de la lesión en cuatro grados según su importancia:

  • Grado I-Fragmento pequeño, pegado al hueso subyacente,  sin desplazamiento
  • Grado II-Fragmento parcialmente desprendido
  • Grado III-Fragmento desprendido pero no desplazado
  • Grado IV-Fragmento desprendido y desplazado (se comporta como un cuerpo libre en la articulación)

 

¿Cómo afecta esta lesión articular al futuro del deportista?

Como en casi todas las lesiones, la edad del paciente influye mucho en la velocidad de su recuperación y en el resultado final.

El manejo conservador tiene muy buenos resultados en el 50-90% de los pacientes, siendo una solución para los grados I, y II. Si bien no resulta nada invasiva para el deportista ya que no tiene que someterse a quirófano, es necesario guardar unos meses de reposo de la articulación dañada, lo que obliga a suspender los entrenamientos del deportista.

A los meses de reposo siempre debemos sumarle los meses de recuperación que el deportista va a necesitar para recuperar la forma física de la que disponía antes de comenzar con la lesión.

Para los grados III y IV se aconseja recurrir directamente a una opción quirúrgica, siendo el Implante de Condrocitos (ICC) una alternativa con muy buenos resultados cuando la lesión es demasiado grande para recibir otro tipo de tratamiento. En estos casos, si el deportista no se trata es difícil que pueda recuperar la funcionalidad previa a pesar del reposo y del tratamiento intensivo fisioterápico. Sin embargo, con el tratamiento el deportista puede superar completamente los problemas que la Osteocondritis le ocasiona, a pesar de que la cirugía obliga también a suspender los entrenamientos unos meses, y necesita un tiempo posterior de re adaptación deportiva.

Consulta aquí las opciones quirúrgicas

 

Comparte con tus amigos










Enviar
Artículos relacionados

Comentarios