7 junio, 2017

Lesiones de labrum ¿Cómo pueden afectarnos?

Cuando pensamos en lesiones de cartílago, a menudo, solemos reparar en las articulaciones de carga más afectadas como las rodillas y los tobillos. Sin embargo, casi nunca pensamos en la cadera, que, así mismo, dispone de este tipo de tejido y puede sufrir lesiones condrales.

La cadera es, quizás, la articulación que más importancia tiene a la hora de estabilizar y equilibrar nuestro cuerpo. Los daños que puede sufrir el cartílago en esta articulación se pueden deber a distintas causas como un traumatismo, displasias, enfermedades degenerativas o desgarros de labrum.

Cuando hablamos de un cartílago articular, solemos referirnos a la capa de tejido hialino que recubre el hueso en la articulación. Este tejido amortigua el impacto y facilita el deslizamiento de las carillas articulares. Además de este cartílago articular, en las articulaciones existen otras estructuras formadas por tejido cartilaginoso (en el caso del labrum tejido fibrocartílago) cuya función no es la amortiguación, sino mejorar la estabilidad de la articulación y aumentar la congruencia entre las dos caras articulares. Dentro del grupo de tejido cartilaginoso podemos encontrar los meniscos en la rodilla y el labrum en el hombro y la cadera.

¿Qué es el labrum?

El labrum es la almohadilla de fibrocartílago articular que protege la articulación de la cadera y cuya misión es estabilizar la cabeza del fémur en la cadera.

Esta almohadilla se sitúa, a modo de anillo, en el acetábulo del fémur (la oquedad de la pelvis donde se instala el mismo), acogiendo la cabeza femoral y permitiendo su movimiento como si de un rodamiento se tratase.

El labrum puede lesionarse desgarrándose, rompiéndose o desinsertándose del cartílago articular al que está anclado, y esta lesión puede deberse a traumatismos, choque femoroacetabular, degeneración, displasia, etc.

Cuando el labrum se lesiona, por ejemplo, con un desgarro, disminuye la sujeción de la cadera. Esto genera pequeñas microinestabilildades que, al permitir que las superficies articulares se golpeen, pueden producir lesiones de cartílago focales, como osteocondritis o lesiones condrales; o dañar difusamente la articulación produciendo artrosis.

Normalmente, los pacientes que sufren de lesiones en el labrum, refieren un dolor en la ingle que a veces irradia hacia el glúteo e incluso la rodilla, y que se intensifica con determinados movimientos.

Dado que el labrum tiene una función de sostenibilidad de la articulación, es vital reparar, si es posible, cualquier daño que pueda sufrir, no sólo por la mejoría en la calidad de vida y reducción del dolor, sino también para evitar que el continuo estrés sobre  la articulación  derive en lesiones más graves.

¿Cómo se puede diagnosticar una lesión de labrum?

Para diagnosticar una lesión del labrum y el grado de afectación que presenta, se pueden realizar radiografías que descarten las lesiones óseas y, sobre todo, resonancias magnéticas que permitan valorar la situación de los tejidos blandos. Un estudio especial, la artro-resonancia, añade a la exploración mediante resonancia la inyección de un contraste en la articulación, con lo que la fiabilidad de los resultados aumenta considerablemente.

Sin embargo, la prueba que permitirá conocer la verdadera magnitud de la lesión es la artroscopia diagnóstica de cadera, que permite introducir una cámara en la articulación, valorar las distintas estructuras y, así mismo, permite reparar la lesión.

¿Cuáles son los posibles tratamientos para la lesión del labrum?

Para el tratamiento de las lesiones en el labrum de la cadera se deberá determinar el grado de afectación, así como la edad y condiciones generales del paciente. A menudo la propia artroscopia permite mejorar el problema.

El labrum no es un cartílago articular propiamente dicho, como hemos señalado anteriormente, sino un fibrocartílago que forma una estructura alrededor de la articulación. Por este motivo, no se pueden usar técnicas de reparación de cartílago articular para tratar las lesiones de labrum. Por tanto, el implante de cartílago no es apropiado en este contexto.

En lesiones como las de labrum, los especialistas intentan técnicas de restitución de la estructura del mismo, bien mediante la reinserción de la zona que se ha separado del cartílago, o bien con otras técnicas como la sutura de la región desgarrada o la reconstrucción de la región con plastias de ligamento, por ejemplo. Todas estas técnicas pueden hacerse mediante artroscopia de cadera, disminuyendo notablemente la morbilidad respecto a la cirugía abierta.

¿Puede el Implante de Cartílago ayudarme a tratar una lesión de labrum?

El Implante de Cartílago no es eficaz en las lesiones de labrum ya que, como hemos descrito anteriormente, es un tratamiento para las lesiones del cartílago articular y el labrum, por el contrario, se trata de un fibrocartílago y tiene una función y una morfología distinta al cartílago articular. El Implante de Cartílago siempre se realiza sobre el cartílago articular, regenerando la zona de cartílago que recubre el hueso.

Sin embargo, las lesiones del labrum se asocian, con mucha frecuencia, a lesiones del cartílago de la cadera. Estas lesiones suelen ser difusas, pero, ocasionalmente, se producen lesiones condrales u osteocondrales delimitadas. Cuando esto es así, durante la cirugía artroscópica, para el tratamiento de la lesión de labrum, el especialista puede aprovechar para extraer una muestra de cartílago hialino. Con esta muestra, una vez reparada la lesión del labrum, se podrá realizar un implante de cartílago que soluciones la lesión condral o la osteocondritis asociada.

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