19 octubre, 2018

La medicina regenerativa: el futuro del cartílago 

Durante la I Jornada del Cartílago Articular, la Dra. Guillén, Jefa de Unidad de Rodilla, Pie y Cartílago de Clínica CEMTRO impartió una conferencia magistral sobre medicina regenerativa y rejuvenecimiento. En esta misma Jornada, la Doctora Elena Rodríguez, Directora Técnica de la Unidad de Terapia Celular del Laboratorio Amplicel, participó en una mesa redonda sobre las terapias celulares para el tratamiento de las lesiones de cartílago articular.

La célula que se hace medicamento ¿Qué es la medicina regenerativa?

La Dra. Guillén inició su charla realizando un breve recorrido por la historia de la medicina, que comenzó con el tratamiento de plantas medicinales; continuó con la alquimia en la Edad Media (es decir, la elaboración de productos químicos para tratar enfermedades) y más tarde evolucionó a la prevención de enfermedades mediante la aplicación de las vacunas. Según la Doctora, hoy nos encontramos en la época de la ingeniería tisular (IT), donde “el verdadero protagonista es la célula que, cuando la manipulamos, la convertimos en un medicamento”. El objetivo de la IT es regenerar para sustituir órganos o tejidos enfermos. Dicho de otra forma, la medicina regenerativa trata de reemplazar o regenerar células para reestablecer la función normal de los órganos dañados.Medicina regenerativa y el futuro del Cartilago

La medicina regenerativa trata de compensar así la precariedad de los órganos creando nuevos tejidos sustitutos de los enfermos. Este es, en definitiva, el objetivo de la medicina regenerativa, que se realiza gracias a la ingeniería tisular.

Así, la ingeniería tisular forma parte de los llamados Medicamentos de Terapia Avanzada, que son aquellos de uso humano y que se basan en tres elementos: los genes (terapia génica), las células (terapias celulares) y los tejidos (medicina regenerativa mediante ingeniería tisular).

¿El ser humano tiene capacidad regenerativa?

En lo que a capacidad regenerativa se refiere, resulta que el ser humano cuenta con esta habilidad, pero solo y exclusivamente en los primeros momentos de su vida.

Durante el primer periodo embrionario y los primeros momentos del periodo fetal, el ser humano es capaz de regenerar tejidos: el feto puede sanar sus lesiones sin que queden cicatrices ni marca alguna. Esta capacidad regenerativa se pierde a medida que el feto se desarrolla.

Las células embrionarias serían una opción para alcanzar la regeneración celular, puesto que pueden diferenciarse hacia cualquier otro tipo celular. Pero, por cuestiones bioéticas, está prohibido utilizar células de embriones para estos tratamientos. Por ello, y así lo explicó la Doctora, se opta por la reprogramación celular: conseguir convertir una célula adulta en una célula embrionaria (así, se evitaría el uso de embriones).

Esto se conoce como células iPS, cuyo “padre” o descubridor fue el doctor Shinya Yamanaka, premio Nobel de Medicina en 2012. “Cogemos las iPS obtenidas de un adulto y la reprogramamos haciendo con ella lo que queramos”, indicó la traumatóloga. Este proceso supone un auténtico avance en las terapias celulares, pero resulta muy costoso y complicado.

El rejuvenecimiento celular: ¿una realidad?

Si es posible reprogramar células ¿significa esto que sería posible reprogramar a un ser vivo entero para, por ejemplo, rejuvenecerlo? Según la Doctora, los experimentos con ratones han demostrado que una reprogramación total provoca una reproducción acelerada de las células (tumores). Así que la fórmula para conseguirlo pasa por una reprogramación pulsátil (de forma local).

En referencia a un estudio en el que participó la propia Doctora junto con el Dr. Guillén, la ponente habló del rejuvenecimiento como una posibilidad cada vez más real, pese a que “seguimos estando en pañales” y es un método que aun requiera investigación y mucho estudio previo.

Se especificó que, lo que se pretende con el rejuvenecimiento celular es la modificación de la inestabilidad epigenética. Este término hacer referencia a las “marcas” que nuestros hábitos de vida dejan en nuestras células (si fumamos, si comemos mal, hacemos deporte o no lo hacemos, etc.) y que afectan al envejecimiento. El rejuvenecimiento celular, por lo tanto, reinvertiría los efectos de la epigenética. “El envejecimiento que antes era unidireccional, ahora puede ser bidireccional, aunque evidentemente, no evitaremos la muerte”, ha explicado Guillén.

“El cartílago es una de las especialidades más avanzadas en medicina regenerativa”

Pero ¿qué tiene que ver esto con el cartílago articular? El cartílago es un tejido muy fácil para la medicina regenerativa debido a la sencillez de su estructura: el cartílago está compuesto únicamente por células (los condrocitos) y matriz extraceluar (no tiene vasos ni nervios). Lo que hace que el cartílago sea (relativamente) fácil de regenerar mediante un implante de condrocitos.

La Doctora habló de la evolución de las técnicas en implante de condrocitos, que comenzó su andadura con el ACI, pasando por el MACI hasta llegar al ICC. Cada una de estas técnicas supera a la anterior:

EL MACI (Matrix Induced Autologous Cultured Chondrocytes) es una técnica que realiza el implante de cartílago mediante una matriz (una membrana) de colágeno. Mientras que, en la técnica anterior, en el ACI (Autologous Cultured Chondrocytes), el implante se realizaba en un medio líquido, sin matriz de colágeno. El MACI suponía, gracias a la incorporación de la membrana, una simplificación de la técnica respecto al ACI. El ICC, por su parte, es una versión patentada del MACI, que se diferencia de ésta por el aumento de la densidad celular que se aplica en el injerto.

La medicina regenerativa sigue un proceso de constate evolución y perfeccionamiento. Como mantiene la Doctora, queda mucho por andar en este ámbito. Pero debemos confiar en que “todo llegará” y mientras tanto, no olvidarnos que “la finalidad de todo esto es el paciente”

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