7 febrero, 2017

Dolencias traumatológicas frecuentes en niños y adolescentes

Cuando pensamos en la salud de nuestros pequeños (niños y adolescentes) a menudo abordan nuestra cabeza numerosas enfermedades “asociadas” a la infancia: varicela, sarampión, … Pero en pocas ocasiones pensamos en lesiones traumatológicas que pueden ser relativamente frecuentes en estos grupos de edad.

Debido al crecimiento, el sistema músculo esquelético de niños y adolescentes aún se está desarrollando por lo que, ante una lesión traumatológica, por ejemplo, de cartílago, a menudo no recibirán los mismos tratamientos que un adulto.

Además, podemos afirmar que existen dolencias traumatológicas frecuentes en niños y adolescentes. En cuanto a ellas, debido al crecimiento y enfermedades congénitas podemos encontrar varias afecciones de distinto grado:

     Rotura del ligamento cruzado anterior:

Se producen sobre todo en torsiones bruscas de rodilla con el pie fijo en el suelo producido por la práctica de deporte: fútbol, deportes de invierno, deportes de contacto o en equipo. En un porcentaje significativo de los casos, la rotura del ligamento se acompaña de una fractura del cartílago o lesión condral.

El tratamiento tradicional para este tipo de rotura es la cirugía convencional, pero, para niños y adolescentes, que aún están en proceso de desarrollo, puede no ser conveniente atravesar los cartílagos del crecimiento. Por ello, numerosos especialistas prefieren no operar hasta el fin de la etapa de crecimiento. Tener el ligamento cruzado anterior roto no condiciona, necesariamente, una inestabilidad de rodilla, no obstante, se recomienda no realizar actividades que impliquen giros bruscos ya que pueden dañar otras partes de la articulación.

Si se presenta una rotura del ligamento cruzado anterior, se recomendarán varias pautas, entre ellas el reposo, para lograr una pronta recuperación del mismo hasta que pueda ser intervenido. Sin embargo, hay algunas actividades deportivas que, salvo contraindicación médica, podrá realizar como nadar a crawl o montar en bici (salvo si es MTB).

     Luxaciones congénitas de cadera:

Aparecen cuando la cabeza del fémur no encaja de manera correcta en el acetábulo. En esta patología, este desplazamiento suele ocurrir debido a una malformación del mismo acetábulo que hace que no “recoja” debidamente la cabeza del fémur, creando inestabilidad al joven que la padece. Este tipo de dolencias pueden afectar de manera secundaria al cartílago (por una carga anómala del mismo) y tienen un tratamiento distinto dependiendo de su pronta detección, así como evolución.

     Enfermedad de Perthes:

Afecta a la cadera del niño y se produce por una necrosis en la cabeza del fémur. Normalmente el organismo puede regenerar parcial o completamente el hueso creando una deformidad, sin embargo, el cartílago (que es la parte que recibe el riego sanguíneo) puede verse afectado producir un atrapamiento femoroacetabular que precise una intervención

osteocondritis disecante en niños y adolescentes

Osteocondritis disecante

     Osteocondritis disecante: 

Es una patología propia de niños y adolescentes, frecuente en la rodilla, aunque también puede aparecer en codos y tobillos. En ella, parte del cartílago y el hueso se desprenden del resto del hueso y suele suceder tras una necrosis de la zona. Si no se remedia a tiempo, la lesión puede evolucionar hacia una artrosis que derive en una necesidad temprana de una prótesis articular.

     Dolores de crecimiento:

Se producen sobre todo en las piernas y aparecen en periodos de crecimiento acentuados. En principio no tienen importancia exceptuando la molestia que producen sobre todo en el periodo nocturno.

     Fracturas:

Se pueden producir en cualquier momento durante la práctica deportiva o en el juego. El cartílago puede verse afectado en mayor o menor medida tanto por la propia lesión como por necrosis que puedan originarse a partir de la misma. Las fracturas que afectan a la parte del hueso que está dentro de la articulación, como las fracturas de astrágalo o de meseta tibial, se acompañan con frecuencia de fractura del cartílago.

¿Qué se puede hacer para prevenir estas dolencias?

Como hemos visto, hay algunas dolencias que son congénitas y, por tanto, sólo queda detectarlas de manera temprana y tratarlas (como es el caso de la luxación congénita de cadera o la enfermedad de Pethers) o bien propias del crecimiento y sin mayor gravedad (como los dolores por crecimiento).

Sin embargo, otras como la rotura del ligamento cruzado anterior, así como las fracturas, pueden evitarse teniendo unas precauciones básicas previas, sobre todo, en la práctica del deporte.

¿Cómo afectan los deportes, en especial los de invierno?

El principal riesgo para niños y adolescentes (y también para los adultos), sobre todo en la práctica de deportes de invierno, es dañar las articulaciones de carga.

Dentro de estas articulaciones, la rodilla es la que más suele sufrir las lesiones de movimientos bruscos que podemos realizar al practicar, por ejemplo, deportes de invierno. Es el caso de las caídas en el esquí, cuando no salta la fijación por estar demasiado ajustada y el pie se queda anclado al suelo. En este tipo de acciones, como hemos adelantado, suelen producir roturas de ligamento cruzado anterior o ligamento lateral interno. Las roturas del Ligamento Cruzado pueden terminar afectando al cartílago o al menisco.

En el caso del tobillo, pueden verse afectados por lesiones en partes blandas (esguinces) así como fracturas en las partes esqueléticas.

Para evitar en gran medida estos percances, recurriremos a prácticas sencillas previas y posteriores a la realización del ejercicio:

  • Practicar el deporte poco a poco en sesiones cortas y descansando cada cierto tiempo
  • Reforzar la musculatura para que nos ayude con los sobreesfuerzos que tiene que realizar la articulación.
  • Realizar ejercicios de estiramiento y calentamiento: sobre todo si se detecta una lesión previa.
  • La FIFA ha desarrollado un programa de ejercicios que, realizados 2 veces a la semana, ayudan a prevenir las lesiones en jóvenes jugadores y jugadoras de futbol (hasta un 50% menos de lesiones). Este programa se basa, principalmente, en calentar y estirar la musculatura, y en potenciar la fuerza, propiocepción, balance y agilidad del tren inferior.

 

¿Qué es la osteocondritis disecante? ¿Cómo afecta a niños y adolescentes?

problemas articulaciones adolescentesComo hemos mencionado, la osteocondritis disecante es propia de los niños y adolescentes y se produce cuando un segmento del cartílago de la articulación y del hueso subyacente se desprenden del resto del hueso.
El paciente experimenta, durante meses, dolor al palpar la zona afectada y empeora según pasa el tiempo. Esta afectación puede observarse en radiografías simples, pero, habitualmente, se recomienda practicar una resonancia magnética o artroscopia exploradora para confirmar el diagnóstico.

Si el niño o adolescente es sometido a una artroscopia exploradora para evaluar la lesión, es un buen momento para poder extraer una muestra de cartílago y proceder a su conservación (con el fin de poder regenerar ese cartílago en lesiones futuras), es decir, es un momento perfecto para realizar un preICC.

El preICC es una técnica que aprovecha una cirugía articular o una artroscopia exploradora, para extraer una muestra de cartílago que es cultivado y congelado. De esta manera se asegura que, si una cirugía convencional fracasa, pueda aplicarse un implante de cartílago que, a día de hoy, tiene resultados muy positivos.

En cuanto al tratamiento de esta dolencia, en el caso de niños y adolescentes, se caracteriza por ser bastante conservador, ya que nos encontramos en una etapa del crecimiento musculo-esquelético. Por tanto, se tenderá a llevar a cabo, como hemos indicado, un tratamiento conservador basado en:

  1. Inmovilización parcial y temporada de reposo: suele dar buen resultado en el 50%-90% de los casos. A los niños, con la estructura ósea aún en crecimiento, se procura inmovilizarles lo menos posible y el esfuerzo se fija en reducir la práctica deportiva y la carga sobre la articulación.
  2. En lesiones más grandes o desprendidas o si falla el tratamiento conservador, se pasará a una opción quirúrgica tradicional:
    • Desbridamiento y abrasión, que es una técnica quirúrgica que no repara la lesión, pero puede disminuir las molestias temporalmente. Es un momento ideal para extraer y congelar una muestra de cartílago (preICC), que probablemente sea necesario en el futuro para un tratamiento definitivo de la lesión mediante implante de condrocitos.
    • Microperforación y microfracturas para lesiones de pequeño tamaño: en este caso también sería recomendable aprovechar para realizar un preICC, conservando una muestra de cartílago, de manera que, si la técnica no resultase efectiva y hubiese que reintervenir, se pasaría a la técnica de implante de condrocitos autólogos, con mejores resultados.
    • En lesiones de tamaño mediano o grande se contempla las mosaicoplastias y también el implante de cartílago. A largo plazo, los resultados del implante de cartílago son mejores, aunque la técnica es más costosa. Si se ha realizado un preICC previo, la técnica del Implante es más sencilla. Si no se hubiese realizado, habría que realizar una cirugía de muestra de cartílago para su cultivo y su posterior implante.

 

¿Tienes niños pequeños o adolescentes en casa? Infórmate sobre los beneficios que puede reportar realizar un preICC (conservación de células jóvenes de cartílago) en estas edades. Invierte en su salud y su futuro.

Comparte con tus amigos










Enviar
Artículos relacionados

Comentarios