13 julio, 2018

Los profesionales con mayor riesgo de lesiones de cartílago

En algunos trabajos, las actividades que se realizan implican un riesgo de sufrir lesiones en el cartílago de las articulaciones. Se trata de profesiones que requieren una fuerte carga de trabajo físico, o permanecer durante largos periodos de tiempo en una misma posición que resulta perjudicial para las articulaciones a largo plazo. Aunque no todas las lesiones se pueden tratar con la técnica de implante de condrocitos  (ICC), creemos que es interesante conocer los riesgos para nuestros cartílagos en determinados puestos de trabajo.

En este artículo te contamos algunas de las profesiones que implican más riesgo a la hora de sufrir lesiones en los cartílagos articulares.

Albañiles y obreros de la construcción.

Una de las labores de este oficio es levantar pesos y trasportarlos de forma frecuente. Las lesiones más habituales en los albañiles se deben a microtraumatismos dados por la repetición de su actividad. Elevar, empujar, sostener, trasladar… son acciones que de forma repetida afectan al cartílago de la rodilla, del tobillo e incluso a los cartílagos situados en la columna vertebral. Sus patologías más habituales son la tendinitis (inflamación del tendón), desgarros, esguinces, torceduras y la artrosis acromioclavicular (artrosis en el hombro).

Agricultores.Agricultores Lesiones Cartilago

Los agricultores realizan mucha carga física y en ocasiones, se ven obligados a permanecer agachados o arrodillados durante un largo periodo de tiempo. Lo que provoca trastornos músculo esqueléticos que afectan a los tendones y articulaciones de la espalda, a las extremidades superiores (hombros, muñecas) y a las rodillas.

Una de las dolencias más comunes en este sector es la artrosis, una patología muy ligada a los trabajos físicos que puede derivar en lesiones de cartílago, si no son tratadas a tiempo.

Azafatas y auxiliares de vuelo.

La adopción de posturas forzadas (largo tiempo de pie, agacharse para atender a los pasajeros) la manipulación de cargas y la realización de movimientos repetitivos, son los principales factores de riesgo en la aparición de trastornos músculo-esqueléticos, especialmente en las articulaciones.

Estos problemas se agudizan como consecuencia del uso de tacones que algunas aerolíneas marcan como obligatorio. Las consecuencias a largo plazo del uso de tacones son dolencias articulares de la rodilla, de los tobillos y de la cadera, debido a que el hueso calcáneo se desplaza de su posición original y se acerca a la articulación del tobillo, lo que supone que el antepié soporta un peso corporal que no le corresponde.

Trabajos Lesiones CartilagoBailarines profesionales de Danza Clásica.

El ballet es una actividad muy completa: permite desarrollar la fuerza, la resistencia, la coordinación y la musculatura del cuerpo. Sin embargo, debido a las posturas requeridas en el ballet, los bailarines están sometidos a inestabilidades y fricciones en las articulaciones, lo que puede suponer el desgaste del cartílago articular.

Estos problemas y lesiones de cartílago pueden intensificarse si el bailarín sufre una lesión en la rodilla o en el tobillo. En el caso de haber sufrido una lesión de cartílago no tratada, el bailarín puede desarrollar problemas como artrosis. Por ello, es importante que los bailarines cuiden su musculatura, mediante calentamientos y ejercicios específicos, de manera que esta evite una carga excesiva a los cartílagos articulares durante el movimiento de la danza.

Bomberos.

A los bomberos se les exige actuaciones rápidas y eficaces debido a la urgencia y a la presión bajo la que deben trabajar. Es una función muy intensa y cuyo riesgo de lesiones es alto por la sobrecarga que realizan en el ejercicio de su profesión y durante su entrenamiento, donde es habitual correr y saltar sobre superficies duras.

Su labor les puede costear una tendinitis rotuliana o aún más frecuente, una patología tendinosa crónica, que produce una inflamación del tendón que, si no se diagnostica a tiempo, puede derivar en una tendinosis. Además, es común que sufran dolores rotulianos que pueden deberse a una condropatía más o menos grave. Otras patologías son las lesiones de menisco o de ligamento cruzado anterior, aunque ambas se dan con menos frecuencia.

Enfermeros, auxiliares de enfermería y asistentes ocupacionales.

El riesgo de sufrir una lesión de cartílago aparece durante el cuidado de los pacientes más dependientes. En ocasiones, es necesario levantarles, cambiarles de una cama a otra, ayudarles a asearse, a reincorporares o a moverse. En resumen, estos sanitarios se ven obligados a cargar con el peso de sus pacientes y esto, a largo plazo, puede acarrear lesiones de cartílago de rodilla que, si no se tratan, pueden derivar en artrosis.

Mineros.

La minería no es solo una de las profesiones más peligrosas del mundo, además es un factor de riesgo para las lesiones de cartílago, especialmente, en los cartílagos articulares de la rodilla, el tobillo y la cadera.

El minero se ve obligado a pasar largos periodos de tiempo en una misma posición (en cuclillas o agachado) y sufre altos riesgos de traumatismo debido a un golpe o una supuesta caída. Esto puede provocar dolencias como la osteoartritis (degradación del cartílago articular) o las lesiones de menisco (fibrocartílago colocado en la parte superior de la tibia).

El propio Doctor Pedro Guillén, Jefe de Traumatología de Clínica CEMTRO, admite que gran parte de sus conocimientos sobre lesiones de menisco lo ha aprendido en las consultas con mineros. El doctor afirma que lo habitual en los mineros es el daño de menisco y la artrosis precoz, mientras que las lesiones condrales son menos frecuentes.

Operadores del agua y de plantas de tratamiento de aguas residuales.

En este apartado abarcamos tanto a trabajadores del alcantarillado como a aquellos que trabajan en las presas de agua. Todos ellos realizan movimientos repetitivos bajo posturas forzadas, como agacharse o estar de cuclillas. En ocasiones, su trabajo supone un sobreesfuerzo al cargar con herramientas pesadas, limpiar, atornillar, desmontar o reparar válvulas, tubos aspersores, etc.

Los cartílagos articulares de la rodilla o del tobillo se pueden resentir ante este tipo de actividades, provocando lesiones del cartílago como condropatías, que deriven finalmente en una artrosis.

Policías y Guardias Civiles.

Los cuerpos de seguridad también están expuestos a padecer lesiones de cartílago. Los problemas pueden surgir durante el empeño de su cargo o como consecuencia de los entrenamientos y pruebas físicas que realizan (velocidad, natación, salto, cuerda…). Tanto policías como guardias civiles pueden sufrir tendinitis aquíleas (en el tendón de Aquiles), lesiones como la condromalacia rotuliana, tendinitis rotuliana o periostitis (inflamación del periostio, la membrana del tejido que recubre el hueso de la tibia).

Trabajadores de carga y descarga.Profesiones Lesiones Cartilago

Mensajeros, repartidores, transportistas… Los trabajadores de carga y descarga levantan pesos que trasladan de un lado para otro constantemente. Si la carga no se realiza correctamente, se produce un paulatino deterioro de las articulaciones que puede conllevar una lesión del cartílago rotuliano, además de dolores dorsolumbares.

¿Cómo puede ayudar el ICC a estos profesionales?

Dependiendo de cada caso particular, el tratamiento de cada lesión requerirá una operación quirúrgica o un método más conservador (medicamentos, ejercicios, fisioterapia…). La técnica de implante de condrocitos o ICC es una opción que permite la regeneración del cartílago de forma que, tras 9-12 meses, el paciente puede retomar su actividad.

Pero esta técnica se reserva solo a las lesiones referidas a las articulaciones de carga. Por otra parte, para someterse a una operación con ICC es necesario que la lesión del cartílago esté localizada y no sea difusa. Por lo tanto, no es eficaz en enfermedades como la artrosis o la artritis.

¿Qué se puede hacer para prevenir lesiones de cartílago en el trabajo?

Para la prevención de las lesiones de cartílago en el ámbito del trabajo, se recomienda seguir las instrucciones propias de cada decálogo de riesgos laborales, según la profesión. También es importante respetar los descansos marcados por los convenios del sector.

Además, es recomendable un buen mantenimiento y entrenamiento físico que refuerce la musculatura de los empleados que realizan ocupaciones de sobrecarga, por supuesto, acompañado de una alimentación sana y equilibrada.

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