8 noviembre, 2018

Principales recomendaciones para pacientes con condropatía rotuliana

La rodilla es una articulación que diariamente soporta la carga de gran parte de nuestro cuerpo. El cartílago de la rodilla es el encargado de amortiguar la mayoría de los impactos que generamos, pero éste se puede lesionar por múltiples motivos. Ya sea por una incorrecta alineación de la rodilla, por un traumatismo fuerte o por el desgaste propio al realizar deportes en los que la rodilla juega un papel fundamental, como el running, el fútbol o el salto de altura.

Cuando se detecta una condropatía en la rodilla se deben tener en cuenta una serie de sugerencias. El principal objetivo de estas recomendaciones es prevenir el agravamiento de las lesiones en los pacientes (como, por ejemplo, su derivación a una artrosis), además de disminuir el dolor y las molestias que estas dolencias causan en el paciente. Con estos objetivos, se dan una serie de recomendaciones y aspectos preventivos conocidos con el nombre de medidas de condroprotección.

Recomendaciones Condropatia Rotuliana

Las recomendaciones para aliviar a los pacientes con condropatía rotuliana y evitar lesiones más graves, se basan en los siguientes factores:

1. El cuidado de la biomecánica de la rodilla.

Al igual que un coche para funcionar bien requiere neumáticos bien equilibrados, el cuerpo humano necesita una correcta alineación de la rodilla para evitar un exceso del desgaste del cartílago articular. Una alteración en la biomecánica de la rodilla se puede compensar con fisioterapia que fortalezca las estructuras de sostén de la articulación y mejore el alineamiento.

Los problemas en los pies también afectan a la rótula. Entorno a siete de cada diez personas padecen algún tipo de problema en los pies: esto puede afectar no solo a la rodilla, también a la mecánica del esqueleto completo. Por ello, si se detecta malestar al andar, conviene realizar un estudio de la pisada para evitar un daño mayor.

Existen varios ejercicios dedicados a la mejora de la propiocepción de la rodilla. Algunos de ellos, consisten en ejercicios realizados en el suelo, boca arriba, en la que se eleva la pierna completamente estirada o los estiramientos con apoyos modales (a la pata coja).

2. Actividades físicas ajustadas a la lesión.

El deporte es un hábito sano y al que no hay que renunciar. Pero conviene que el ejercicio que se haga se ajuste a las capacidades del paciente que presenta una condropatía: suave pero continuo. La intención es que se realice un programa diario de ejercicios destinados a mejorar las condiciones de la rodilla y controlar los síntomas de la condropatía.

Se debe evitar bajar y subir escaleras (especialmente, bajarlas), correr y cualquier movimiento que suponga una angulación de la rodilla de 90° por lo que no conviene permanecer mucho tiempo sentado. Tampoco se recomienda realizar bicicleta estática con mucha resistencia y/o sillín muy bajo ni nadar a braza (sí se permite nadar de espaldas o estilo crol). También conviene caminar de puntillas en el agua, de lado dando pasos largos, apertura de la pierna lesionada como si fuera una tijera…

Para los pacientes con condropatía rotuliana, existen una serie de ejercicios dirigidos a mejorar los síntomas y a evitar mayor desgaste. Algunas de las actividades que se pueden realizar son algunos ejercicios en el gimnasio en la máquina de cuádriceps, de isquiotibiales o ejercicios de flexibilidad. También se recomienda la natación y/o los ejercicios acuáticos (nadar estilo crol o espalda, ejercicios aeróbicos en la piscina, saltos a diferentes profundidades dentro del agua). Si el paciente cuenta con una condición física muy pobre, la mejor opción es caminar a paso rápido durante al menos, media hora diaria.

3. El calzado.

Que absorba bien el impacto de los pasos y que no cuente con suelas muy desgastadas, ya que se puede favorecer la aparición de deformidades en el pie u otras patologías como el pie plano que podrían afectar al cartílago.

4. El sobrepeso.

Las articulaciones se ven afectadas por el exceso de peso. Para no favorecer el desgaste prematuro del cartílago, se recomienda controlar el peso de nuestro cuerpo mediante una dieta sana y ejercicio físico habitual. Pues una persona con sobrepeso multiplica por 3 su peso a nivel de rodilla y por 5 a nivel de tobillo.

Para reducir el sobrepeso, es preferible no consumir alimentos ricos en grasas saturadas. Se debe comer carnes magras y cocinar los alimentos a la plancha o al horno. Igualmente, se recomienda consumir una ración de verdura todos los días y la integración de legumbres a nuestra dieta. Hay que evitar los empanados, fritos o rebozados.

5. Fármacos condroprotectores.

Los medicamentos recetados para el tratamiento de la condropatía rotuliana suelen ser de dos tipos: analgésico y condroprotectores. Los analgésicos alivian el dolor y la molestia que produce el desgaste del cartílago, mientras que los condroprotectores ralentizan el daño producido en el cartílago, aunque ninguno de ellos son capaces de curar la lesión.

Los medicamentos que reducen el dolor y la inflamación pero que no curan la lesión de cartílago son los antiinflamatorios no esteroideos (Aines) o las infiltraTecnica recomendada para Condropatia Rotulianaciones con ácido hialurónico (viscosuplementación). Otras opciones que tratan el dolor, aunque no regeneran el cartílago, son Condroitin sulfato, el uso de plasma rico en plaquetas o la infiltración con células madre.

Existen muchos fármacos a los que se les ha atribuido una propiedad condroprotectora sin contar con una base científica comprobada, como es el caso del conocido como Cartílago de Tiburón o la glucosamina. Obviamente, desaconsejados por los profesionales por ausencia de una base empírica.

Tan solo existe un método capaz de regenerar el cartílago: el implante de condrocitos autólogos o ICC. Un método que consiste en el cultivo de condrocitos autólogos del paciente para su posterior implante en la lesión. Tras la extracción de una muestra de cartílago a través de una artroscopia, esta es llevada a una Sala Blanca donde se cultivan las células de cuatro a seis semanas. Posteriormente, cuando a terminado el cultivo, se vuelve a someter al paciente a una operación para colocar el implante de condrocitos autólogos, de manera que el cartílago se regenera con el paso del tiempo.

Este método sólo es aplicable en el caso de condropatías circunscritas de alto grado, es decir lesiones de cartílago de grado III o IV en la que el cartílago lesionado está rodeado por una zona de tejido sano desde el que emprender la regeneración.

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