25 noviembre, 2016

Condropatía Rotuliana: El punto débil del Cartílago de la rodilla

El punto débil del cartílago es su escasa capacidad natural de curación llegando a provocar, cuando se lesiona, dolor articular debilitante, disfunción e incluso artrosis. La condropatía traumática y la osteocondritis disecante suelen ser protagonistas en las lesiones de las articulaciones de carga.  En el caso de la rodilla, la más frecuente es la Condropatía o Condromalacia Rotuliana.

Las lesiones de cartílago pueden aparecer en dos zonas principales, la femoro-rotuliana, donde se asienta la Condropatía Rotuliana, o femoro-tibiar. Cuando afecta solamente a la capa de cartílago se denomina lesión condral o condropatía, y cuando afecta  al hueso adyacente, lesión osteocondral o osteocondritis.

La Condropatía Rotuliana está facilitada por los traumatismos repetidos de la rodilla y por movimientos repetidos que producen compresión del cartílago; por factores estructurales como la alineación de la rodilla o la posición de la rótula; por insuficiencia de la vascularización del hueso bajo el cartílago; o por factores del paciente que facilitan la degeneración del cartílago.

¿Cómo se daña nuestro cartílago?

condropatia rotuliana en deportistas

Los traumatismos son unas de las mayores causas de lesiones en el cartílago articular

Algunas causas de lesión articular pueden ser:

  • Inmovilización
  • Compresión
  • Sobrecargas de la articulación que acaban debilitando el cartílago.
  • Traumatismos directos e indirectos, ya sean únicos o repetidos. La Condropatía Traumática  es una de las causas más frecuentes de lesión en el cartílago articular seguida de la osteocondritis disecante
  • Una desorganización en los componentes articulares o las inestabilidades provocadas por alteraciones en alguna de las estructuras estabilizadoras de la rodilla

 

¿Cúales son los grados de lesión de cartílago? 

Dependiendo del tipo de lesión de nuestro cartílago articular, nos podremos beneficiar del tratamiento más adecuado para cada caso. Existen varias clasificaciones para valorar la gravedad de las lesiones del cartílago articular, pero la establecida por Outerbrigde, en 1961, es la más común para la articulación de la rodilla.

En ella se establecen cuatro grados:

  • Grado I: reblandecimiento e inflamación (o edema) del cartílago
  • Grado II: fragmentación y fisura en zonas menores de 1,25 cm de diámetro.
  • Grado III: fragmentación y fisura en zonas mayores de 1,25 cm de diámetro.
  • Grado IV: erosión del cartílago que llega hasta el hueso subcondral.
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Publicado en Blog por Gonzalo Iglesias
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