21 septiembre, 2018

Las terapias celulares y las lesiones de cartílago

La medicina es una de las disciplinas que mayor desarrollo técnico y tecnológico ha mostrado en los últimos años. Dentro de ella, las terapias celulares están cada vez más avanzadas y, aunque es mucho el camino que queda por andar, es indiscutible que se ha producido (y se está produciendo) un progreso significativo en terapias celulares para el tratamiento de diferentes lesiones en los últimos años.

La Doctora Elena Rodríguez, Directora Técnica de la Unidad de Terapia Celular del Laboratorio Amplicel, fue invitada a la I Jornada de Cartílago Articular y, durante su charla, pudo comentar con los asistentes los secretos de las terapias celulares y su aplicación en las lesiones de cartílago.

La Doctora Rodríguez definió las terapias celulares como una parte de la medicina regenerativa que utiliza células como agentes terapéuticos: “se utilizan células vivas y sanas para sustituir células dañadas de aquellos tejidos que queremos reparar”, explicaba en su ponencia.

En un primer lugar, hizo una consideración sobre las células diferenciadas e indiferenciadas. En el primer caso, se utilizan si se tratan de un órgano concreto, ya que estas serán extraídas de ese mismo órgano. En el segundo caso, las indiferenciadas, se engloban las llamadas “células madre”, las cuales, a su vez, están divididas en varios grupos: las adultas (propias del ser humano adulto), las embrionarias (muy investigadas en la ciencia pero que, por cuestiones bioéticas no se pueden utilizar en pacientes) y las mesenquimales.

¿Cómo se regulan las terapias celulares?

La normativa europea considera las terapias con células vivas como un medicamento, siempre que dichas células hayan sido manipuladas. “Nosotros, para trabajar, necesitamos cultivar las células, lo que ya es considerado una manipulación”, afirmó la doctora Rodríguez, en referencia al implante de condrocitos autólogos.

Además, el proceso de regulación, de este tipo de terapias, supone que el hospital o centro que pretenda realizarlas necesita contar con una acreditación, en el caso de nuestro país, de la Agencia Española del Medicamento. Este procedimiento es necesario tanto para el laboratorio como para el propio hospital.

Hoy en día, y según explicó la Doctora Rodríguez, existen tres terapias celulares consolidadas, debido a las características específicas de las células utilizadas. Estas son:

  1. La utilización de queratinocitos para la producción de piel.
  2. El uso de células del limbo corneal para el tratamiento de úlceras corneales.
  3. El implante de condrocitos para lesiones de cartílago.

¿Cuál es el proceso de consolidación de las terapias celulares?

Según la doctora, la consolidación de una terapia celular es costosa y lenta, es decir, lo mismo que en un fármaco al uso. Para que una terapia celular sea considerada fiable necesita pasar primero por un proceso de investigación básico en un laboratorio, es decir, igual que si fuera un medicamento. Esto supone, entre otras cosas, la realización de pruebas con animales, como ratas, ratones, cerdos o simios. Con posterioridad, y si todo ofrece buenos resultados, se elaboran investigaciones preclínicas, cuya duración puede abarcar 10 o incluso 20 años.

El implante de condrocitos como terapia celular.

Produccion Condrocitos Implante CartílagoEl cartílago es una de las estructuras en las que se puede realizar terapias celulares, para reparar lesiones que de otro modo no podrían curarse. Esto es debido a que el cartílago articular tiene poca capacidad de regeneración por sí mismo. Según comentó la doctora Rodríguez “El problema es que el cartílago tiene un tejido avascular con una matriz extracelular muy densa. Por eso, cuando hay una lesión, las células adyacentes no pueden migrar hacia la lesión para repararla (…). Esto hace que el implante de condrocitos sea la única manera de reparar el daño del cartílago”. Sin embargo, hasta ahora, el implante de condrocitos autólogos sólo es posible en el caso de lesiones bien focalizadas.

La técnica del implante de cartílago (ICC) es un método descrito por primera vez en 1994, en Suecia. La técnica ha cambiado, ligeramente, a lo largo de sus 24 años de vida. En su inicio, el cultivo se aplicaba sobre una suspensión liquida, lo que dificultaba su injerto en la intervención quirúrgica: “era necesario realizar un bolsillo de periostio para poder meter ahí las células” afirmaba la doctora.

Hoy en día, se utiliza una membrana con una matriz de colágeno para colocar las células, adquiriendo una estructura tridimensional. Esta membrana cuenta con una cara porosa donde se aplican las células y su implantación se puede realizar mediante artroscopia, sin ser necesaria una intervención abierta. Además, la membrana es lo suficientemente resistente para que se pueda suturar o sellar.

El ICC, una técnica en constante evolución.

La técnica ICC  no ha dejado de perfeccionarse desde su nacimiento: “Cuando nosotros decidimos comenzar a crear nuestra propia unidad de terapia celular veíamos en qué podíamos mejorar esta técnica”, comentaba Elena Rodríguez. Por ello, y tras observar en sus pacientes que el tejido formado por el implante de condrocitos era más blando y con menor número de células que el resto del cartílago, la Doctora y su equipo decidieron realizar un ensayo preclínico con animales. “La técnica básica constaba de una membrana con una densidad de un millón de células por centímetro cuadrado. Nuestro planteamiento fue cambiarlo y aumentar la densidad celular para mejorar la calidad del tejido”, explicó Rodríguez.

El ensayo preclínico, tenía como meta demostrar que cuanto mayor fuera el número de células implantadas se obtendría un tejido de mayor calidad. Este estudio se realizó con 15 ovejas divididas en tres grupos: en los dos primeros se comparó el aumento de la dosis celular (al primer grupo se le injerta un millón de células por centímetro cuadrado y al segundo 5 millones) y con el tercer grupo, se realizó un implante de células mesenquimales de grasa de Hoffa, para comprobar su efectividad: “en esa época se hacían muchos ensayos con este tipo de células y queríamos ver sus posibilidades”, expresó la doctora.

En el ensayo se llevan a cabo dos cirugías diferentes, la primera para recrear los defectos en el cartílago de los animales. Se aprovechaba esta intervención para extraer la muestra de células. En la segunda cirugía, se realizaban los diferentes implantes.

El estudio comprobó que el tejido obtenido era cartílago hialino en el caso de los dos primeros grupos, siendo de mejor calidad los tejidos con dosis aumentada. El tejido obtenido por el implante de células mesenquimales no daba lugar a cartílago hialino, sino que mostraba una estructura semejante a un fibrocartílago, por lo que no era eficiente su implante para la reparación de lesiones.

¿Cómo se inicia el proceso de producción de condrocitos?Terapias Celulares Implante de Condrocitos

La Doctora Elena dedicó los últimos minutos de su intervención a explicar los pasos a seguir en el procedimiento para el cultivo de condrocitos autólogos. El primer paso, es obtener la biopsia o muestra del cartílago, junto con unos 50 mililitros de suero autólogo del paciente. La muestra debe contar con serología negativa. Una vez se cuenta con estos tres requisitos, se inicia el proceso de cultivo que dura entre 4 y 6 semanas. Posteriormente, se envía al hospital para realizar el implante.

La ponente terminó describiendo la técnica pre-ICC, que consiste en la extracción de una muestra de cartílago del paciente (aprovechando otras cirugías) que se congelará por si, en el futuro, dicho paciente necesitase un implante de cartílago. “Así, contamos con células más jóvenes y el paciente podría evitar la primera cirugía”, establece Elena Rodríguez.

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