24 julio, 2017

En verano, cuida tus articulaciones

En verano es muy común ir a piscinas, hacer excursiones a ríos y embalses así como viajar a zonas de playa. Es precisamente en este último escenario donde desarrollamos más actividades lúdicas y deportivas: palas, vóley, fútbol, correr, surf, saltar con los peques…pero ¿Cómo afectan estas actividades a nuestras articulaciones? ¿Qué podemos hacer para evitar lesiones de cartílago?

La arena, ¿aliado o enemigo de nuestras articulaciones?

La arena es, a la vez, un aliado y un enemigo para nuestro cuerpo. Por un lado, es de todos conocidos sus beneficios no sólo dermatológicos sino también de propiocepción, obligándonos a rectificar nuestra posición cuando caminamos o corremos, al ser un terreno inestable, así como de fortalecimiento de nuestros músculos.lesion condral deporte playa

Dada  la amortiguación que produce la arena, las articulaciones sufren mucho menos impacto que si realizáramos la misma actividad sobre otra superficie (pista, asfalto, etc.). Pero dada la inestabilidad que ofrece este tipo de terreno, es fácil que se produzcan esguinces y torceduras, sobre todo del tobillo.  Deberemos calentar previamente nuestras articulaciones para que, en caso de pisar de manera incorrecta ante un salto o una zancada, nuestros tobillos y rodillas tengan la flexibilidad suficiente para no lesionarse.

Si no calentamos, tanto tobillos como rodillas,  pueden llegar a lesionarse (por sobrecarga continua o por una lesión aguda, como una torcedura) poniendo en peligro nuestras articulaciones y el tejido cartilaginoso que las recubre,  exponiéndonos así, a una lesión de cartílago articular.

Además, el uso de chanclas, aumenta el riesgo de fracturas en las falanges de los dedos, inestabilidad de tobillo y esguince, por lo que el riesgo de lesiones se incrementa. Así pues, siempre que el terreno lo permita, será preferible realizar nuestra actividad en la arena descalzo o con un calzado apropiado que proteja el antepié y sujete el tobillo.

Por lo tanto, un buen calentamiento y un calzado adecuado (o descalzarse) son, sin duda, nuestros aliados antes de practicar vóley, jugar al fútbol o echar una partida de palas al borde del mar. Así podremos ayudar a evitar  lesiones típicas del verano, como los esguinces, que pueden malograr nuestro verano casi en su totalidad.

En cualquier caso, si ya tienes un problema articular, evita los deportes de arena ya que podrían agravar tu lesión por la inestabilidad del terreno que somete a las articulaciones a un esfuerzo extraordinario y en el que puede producirse con facilidad una sobrecarga inesperada y repentina.

El agua ¿puede ayudarnos a proteger nuestras articulaciones?

En alguna ocasión hemos citado el agua como fuente de recuperación para nuestras lesiones. Sin embargo, siempre nos referíamos a un ambiente controlado como es una piscina. Si bien el agua del mar es muy beneficiosa, también puede ponernos en peligro dada la existencia de corrientes.

Es, precisamente debido a las corrientes, donde podemos tener un sobresalto que produzca a nuestras articulaciones un sobresfuerzo, bien por nadar largo rato, bien por intentar mantenernos de pie o saltar olas.

Esto también ocurre en deportes típicos del medio acuático como el  paddle surf, windsurf, kitesurf…donde las articulaciones sufren un ejercicio en el que no sólo soportan la carga de nuestro peso, sino que, además, deben mantener el equilibrio para no caernos o sujetar elementos en el caso de las muñecas.

Sin embargo, cuando el agua está tranquila, andar o nadar puede ser muy beneficioso para nuestras articulaciones ya que el agua amortigua el impacto el deporte que se está realizando.

¿Cuáles son las lesiones más frecuentes en verano?

Las lesiones más frecuentes son, sin duda, los esguinces de tobillo. El uso de calzado informal como las chanclas, las pisadas incontroladas en la arena, los resbalones, etc. Hacen que nuestros tobillos sufran un sobresfuerzo. Si los esguinces no se tratan correctamente, podría llegar a producir una inestabilidad crónica del tobillo. Esto puede dañar nuestro cartílago articular por repetidos microtraumatismos, que acaban produciendo una lesión condral u osteocondral. Estas lesiones del cartílago se localizan con frecuencia en el cuerpo del astrágalo.

Por ello recomendamos un buen calentamiento tanto de tobillos como de rodillas que flexibilice nuestra articulación y prevenga dolencias articulares y lesiones de los ligamentos que puedan, posteriormente, agravarse con una lesión de cartílago. Y recuerda, ante cualquier dolencia articular conocida, evita realizar este tipo de actividades, relájate mediante actividades más tranquilas que salvaguarden tu cartílago.

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